Karate 空手道

EL POR QUÉ DEL KARATE DE CONTACTO KYOKUSHINKAI 極真会

Actualmente y con la enorme popularidad que han alcanzado las artes marciales, existe un porcentaje mayoritario de personas que practican estas disciplinas sólo como un deporte, un pasatiempo o una forma de recreación.

A diferencia de ello, una proporción menor cultiva estas artes, considerándolas además de un efectivo sistema de defensa personal, como un camino de perfeccionamiento físico, mental y espiritual. En resumen como una forma de vida. Esta es la forma en que comprendemos el Karate.

El arte marcial en especial el Karate, fue originalmente creado como un sistema de lucha y como un arte guerrero. Posteriormente y con la evolución natural dejaron de tener un carácter netamente militar, manteniendo la disciplina pero con un espíritu propio. Por tal motivo en Kyokushin enfatizamos que para adentrarse en estas milenarias artes del oriente, la entrega del practicante debe ser total, en cuerpo y alma. En el plano físico si fortalecemos nuestro cuerpo y nuestras armas naturales, las podemos llegar a usar sin peligro de lesionarnos, ya que el combate cuerpo a cuerpo implica riesgo físico. De esta manera por medio de una disciplina corporal fuerte, podemos llegar a alcanzar nuestra disciplina mental, la cual nos llevará a tener un espíritu inamovible el que a su vez nos fortalecerá en cualquier situación adversa de la vida. En Kyokushin el practicante debe ir comprobando sus logros físicos y técnicos en la práctica, demostrando su temple y coraje en una circunstancia difícil y por sobre todo real como es el combate de contacto. No es lo mismo simular un golpe que aplicarlo realmente. Desafortunadamente algunos lo comprueban demasiado tarde. Esto les ha costado incluso la vida, o al menos han quedado traumados al ver que todo lo que habían aprendido no les había servido de nada en el momento de la verdad.

Existen peleadores callejeros que sin tener instrucción en Artes Marciales son excelentes luchadores. Ellos nacieron y se instruyeron en la “Academia de la Vida”, en la que no existen las reglas competitivas es decir no se aplican las categorías de peso físico, grado o nivel.

Debemos estar preparados para hacer frente a cualquier peleador callejero o cualquier practicante de Artes Marciales. Se dice que es malo hacer la guerra, pero es más malo no estar preparado para ella. Así como en su última verdad, el karate nos enseña a llevar una vida digna y también nos enseña a defenderla dignamente si fuera necesario. En un mundo lleno de violencia y en donde cada día estalla un conflicto bélico en algún lugar del globo, el karate es un antídoto contra la violencia. Por lo anteriormente dicho, es que estimamos positivo que los combates sean de contacto, tanto en academias como en los torneos, existiendo por supuesto un período suficiente de preparación previa. Además de fortalecer nuestro espíritu, el combate de contacto nos enseña a generar fuerza interior en los momentos dificiles de la lucha. En el aspecto técnico nos permite comprobar la real efectividad de nuestras técnicas, a dominar el sentido de la distancia, el intervalo psicológico, a sensibilizar nuestro reflejo y hacer mas efectivos nuestros esquives y bloqueos. También nos ayuda a incrementar enormemente nuestra capacidad de absorción de golpes. Es una prueba necesaria para que atleta valore su capacidad, siendo severo consigo mismo y venciendo sus propios temores. Cuando el hombre (o el luchador) no se tiene fe y confianza en sí mismo, teme a todo los demás. El ser humano se forja con dificultades y obstáculos que la vida le va presentando a diario. En Kyokushin decimos: “Un día sin sudor, es un día sin provecho”, una vida comoda sin dificultades no es vida, ella está llena de frustraciones, alegrías y también sufrimientos. Creemos que quien es fuerte de cuerpo y alma, está lleno de energía. Esto es Kyokushin, el Karate de la Verdad.