Taichi

El Taichi como sistema, es totalmente beneficioso para la salud, este señala el modo en que tanto la mente, como el cuerpo y el espíritu se refuerzan en la misma medida. La practica del Taichi nos conduce a la meditación: el movimiento consciente o la meditación en movimiento.

El Taichi se compone de tres partes: Meditación, Salud y Defensa Personal.

A veces, se dice que la practica del Taichi es meditación y salud, y no, defensa personal y viceversa, pero ambos puntos de vista están equivocados.

El Taichi es al mismo tiempo Meditación, Salud y Defensa Personal, el sistema está desarrollado de modo que los tres aspectos son inseparables. Así, cuando se practica uno, se está practicando los otros dos. Todos los estilos de Taichi están basados en las formas de Defensa Personal que expresan su origen en las Artes Marciales chinas. Las Formas están basadas en los principios de la kinesiología, el equilibrio, las mecánicas corporales y los movimientos lentos, lo que expresa la actitud meditativa y como conseguirla en todas las fases del Taichi.

El programa de aprendizaje del Taichi consiste en aprender primero las Formas. Después la practica de Tuishou o “empuje de manos”. A continuación vienen las armas, como la espada de Taichi de doble filo (taichi chien).

Por estudio de la Forma se entiende el cuidadoso aprendizaje y memorización de las diversas posiciones y sus encadenamientos. Al practicar los movimientos, todas las articulaciones deben estar relajadas y naturales, y no debe contenerse la respiración.

Con la practica de las Formas del Taichi, podemos comprobar lo consciente que somos de nuestro cuerpo en relación con la postura corporal. Así, tener un buen sentido del equilibrio de nuestro cuerpo, significa que tenemos una buena percepción kinestésica.

Todas las posiciones del Taichi se practican pasando de un movimiento a otro sin interrupción y sin cambio de ritmo ni del tiempo de realización.
Debemos realizar de forma homogénea todos los movimientos del Taichi, suaves, acompasados y lentos. Así, ser suave es estar relajado y ser flexible.

La relajación es un estado físico, el cual está bajo el control de la mente. La relajación se logra con el esfuerzo consciente de controlar pensamientos y actitudes. Para estar relajado se necesita percepción, practica y querer enseñar a la mente y al cuerpo una nueva forma de pensar y actuar positivamente.

La lentitud evita que uno se vuelva rígido. Al principio uno puede notar que se pone en tensión si se aumenta o se reduce su tiempo normal de movimientos mientras realiza los ejercicios. Solo cuando somos conscientes de nuestra tensión en la practica continua y en los movimientos lentos, podemos conseguir lentitud. La respiración no debe forzarse. Si se fuerza, se tensan los músculos del pecho y esto dificultará el proceso respiratorio. Si es así, después de la práctica nos sentiremos cansados en lugar de relajados. Por lo tanto, la respiración debe ser natural, suave, fina, profunda y se realizará por la nariz.

Ser sensible, es darnos cuenta de todos los estímulos externos e internos. Significa que por medio de la percepción sensorial podemos responder totalmente a cualquier peligro. La practica del “Empuje de Manos” se utiliza para desarrollar las dos percepciones básicas: el sentido del tacto y la intuición. Es a través del órgano de la piel mediante el cual se llega a desarrollar el sentido del tacto.

Un tono muscular adecuado y un equilibrio entre tensión y relajación se asocia generalmente con una sensación de bienestar y una situación emocional estable.  Los movimientos del Taichi generan serenidad y estabilidad emocional, cambiando la tensión por movimiento continuo. El resultado de la contracción/relajación, mejora la circulación sanguínea y energética.

Al realizar las formas del Taichi, debemos tener en cuenta que, sincronizar la velocidad y el ritmo de las posiciones, contribuye a nuestra armonía, por tanto debemos procurar no romperlo y esto ayudará a la continuidad de la practica del Taichi.

La Atención no tiene nada que ver con la concentración que es atención enfocada en un punto, excluyendo al resto. La atención acompaña a la concentración, pero la concentración no acompaña así a la atención. Sabiendo la diferencia entre concentración y atención se comprende así el papel que cada una desempeña. Debemos usar la visión periférica de la mente y no la visión central.

El Taichi es el arte de ocultar la dureza dentro de la suavidad, como una barra de hierro envuelta en algodón. Tanto su técnica como su filosofía y mecánica implican principios filosóficos.